No dream. No hope. No help. (II) por srooc0001.

 

Pasa el tiempo y, al que llega, no consigo asimilarlo como algo virgen. Pasa el tiempo y, al verlo, mi mente acude a recordar otros tiempos anteriores, ya vencidos, de los que fui protagonista. Pasa el tiempo... Segundo a segundo me voy adentrando en el futuro y sin embargo no siento la menor sensación de sorpresa. Me parece que todo lo que va apareciendo un día tras otro ante mi mirada son meras repeticiones -los sucesos más agradables- o bien residuos de algo que sucedió ya y fue apreciablemente mejor -la mayoría de las veces-. Y casi todas esas chicas que pasan por la calle, a mi lado, ya han existido. Y casi todas las palabras que escucho son justo -creo- las que bien por pudor -o, mejor, por rigor- no consintieron pronunciarse antes por los padres, o los abuelos, de esos mismos que ahora las proclaman con jactancia.

 

Es difícil no creerles a los viejos cuando te vas haciendo viejo. Es estúpido alentar los ánimos de la juventud diciéndoles que el futuro es suyo. Ya lo saben y no les parece mal. Resulta absurdo poner la radio y oir como una camarilla de tipos sin ingenio propagan, venga o no a cuento, una avalancha de obviedades, encender la televisión y percatarse de que una de las cosas que más le complace a la gente es saber de las miserias y los fastos de la vida privada de los otros, porque -me temo- la suya propia no les suscita demasiado interés. Pero la viven. Mal. Y conectan la tele y ven como todos los que salen en la pantalla andan medio jodidos, igual que ellos, y con los labios llenos de botox, como a muchos de ellos les gustaría, y eso les pone, o les tranquiliza, o les ilusiona ¡quién sabe!. Y escuchan la radio y, desde ahí dentro, un tipo que apenas sabe hablar correctamente les dice que su equipo de fútbol favorito se va a gastar mil millones de euros en un goleador brasileño para ganar mil millones de veces seguidas la Champions League, y otro bien pagado de si mismo, al que le sienta como un tiro que lo contrarien, les informa de que su político más odiado es todavía peor que como a ellos les gustaría que fuera para poder seguir odiándolo un poco más cada día. "Hoy te odio más que ayer pero menos que mañana". ¡Qué proyecto de vida más perro!. ¡Qué tragedia!.

 

Así que, ya lo ven, me resulta muy dificil aceptar que el futuro pueda consistir en eso. El romanticismo, un estúpido afán de ser feliz, una absurda confianza en mis aptitudes, o como prefieran llamarlo, me empuja a no poner la televisión, a apagar la radio cuando la oigo encendida y a pasar como de la mierda de los premios literarios más recientes. El futuro, mi futuro, el cauce por el que habrá de expandirse la vida que me aún quede por vivir, termino encontrándolo, a estas alturas de la película, dentro del pasado. Y acudo a la biblioteca, sacó en préstamo un libro de, por ejemplo: André Gidé, empiezo a leerlo, y ahora sí, ahora es cuando percibo a la vida acariciándome, apremiándome, abofeteándome las mejillas como una amante un poco puta -casi todas lo son porque así es la vida- que te quiere un poco.

 

Pienso en ellas y tengo que asumir que ni mucho menos eran tan guapas ni tan seductoras como yo las creía, pero debía amarlas. Era mi obligación, entonces.